Beneficios del ejercicio físico en personas mayores

Beneficios del ejercicio físico en personas mayores

 

EjercicioEl ejercicio en mayores es algo tan necesario como altamente beneficioso en la tercera edad. El haberse hecho mayor no es razón para abandonar unos hábitos saludables de ejercicio físico, que tan precisos resultan para el equilibrio físico y mental, para una buena salud cerebral y cardiovascular, etcétera.

Muchas personas desarrollan el muy rebatible prejuicio de que, una vez llegada la edad provecta, es el momento de retirarse a la inactividad, de renunciar al bullicio de la vida y de abandonarse al reposo y la abulia. Esta idea, profundamente falaz, no sólo no es provechosa para las personas que la albergan, sino que puede causarles grandes daños. El envejecimiento no ha de vivirse como un proceso de deterioro que ha de padecerse pasivamente de día en día, sino más bien hay que seguir disfrutando de una vida activa, en lo que se conoce como envejecimiento activo y saludable.

Dicen que el mayor enemigo de las personas mayores es la jubilación. Y en efecto, el paso de una vida laboral y profesional activa a otra inactiva es un paso que muchos, psíquicamente, no logran superar, y que le sume en un estado de desconcierto vital. En verdad que el trabajo posee tal peso en nuestra vida diaria, y ocupa un papel tan central y primordial en ella, que su ausencia puede producirnos secuelas psicológicas y emocionales perniciosas.

Las consecuencias de una vida inactiva en la tercera edad son dignas de mención por el perjuicio que han de suponer para la persona anciana:

  • Episodios depresivos y ansiosos.
  • Problemas circulatorios y cardiovasculares.
  • Mayor peligro de isquemias o accidentes cerebrovasculares.
  • Mayor nivel de colesterol, lo que pude traspasar la barrera hematoencefálica y dar lugar tanto a problemas y accidentes cerebrovasculares, como a demencias.
  • Mayor riesgo de contraer demencias seniles.
  • Mayor riesgo de pérdida de autonomía personal y de caer en una situación de dependencia. Esta es otra de las fundamentales razones por las que se recomienda el ejercicio en mayores.
  • Tendencia al aislamiento social, lo que a su vez potencia el círculo vicioso de la ansiedad y la depresión.
  • Mayores problemas de anquilosamiento y de deterioro muscular, óseo y articular.
  • El envejecimiento físico, psíquico, fisiológico y neurológico, se acelera, y disminuye la longevidad y la esperanza de vida de la persona.

El ejercicio físico en ancianos y el envejecimiento activo

Por lo tanto, la persona de edad avanzada ha de llevar un tren de vida activo que evite tales perjuicios, integrando todas las siguientes actividades:

  • Debe mantener relaciones sociales y no aislarse.
  • Debe mantener inquietudes, aficiones, y otras actividades que le mantengan activo intelectualmente.
  • Debe ejercitarse físicamente con regularidad, al menos unas cuantas horas por semana de forma periódica.
  • Viajar también es recomendable para la persona mayor, pues desarrolla su curiosidad y su autonomía para resolver problemas, lo que le aporta autoestima y autoconfianza.

Si todas estas actividades procuran evidentes beneficios a la persona anciana, lo cierto también es que el ejercicio físico en concreto le aporta los siguientes beneficios:

  • Mejora la circulación del torrente sanguíneo.
  • Revierte o retrasa el envejecimiento óseo y muscular y combate la severa contracción muscular y pérdida de flexibilidad que tiende a producirse con los años.
  • Suministra endorfinas y combate la depresión y la ansiedad.
  • Mejora el estado de las articulaciones.
  • Rebaja el colesterol y previene problemas y accidentes cardiovasculares y cerebrovasculares.
  • Mejora y aumenta la autoestima y autoconfianza del anciano.
  • Mejora el ritmo cardíaco y previene infartos.
  • Retrasa el envejecimiento neurológico.

Como podemos ver, el ejercicio en mayores es uno de los puntales de un buen envejecimiento activo y saludable, por lo que resulta imprescindible para una mejor calidad de vida en edades avanzadas.