La depresión en personas mayores

La depresión en personas mayores

 

Depresión en ancianosLa depresión en personas mayores es un problema muy extendido en nuestra sociedad actual, y que, si no se afronta y se trata adecuadamente, puede alcanzar cotas de una gravedad considerable. Todavía en nuestros días existe una idea bastante arraigada en amplios sectores de la población, según la cual, la tercera edad es el momento de retirarse de la vida y del mundanal ruido. Pero esta concepción es tan errónea como peligrosa y prejuiciosa. La inactividad a partir de la edad de jubilación (después de un largo y fértil período de actividad laboral y profesional) tan sólo puede resultar perjudicial, tanto física como psíquicamente.

Lo cierto es que la abundancia de cuadros clínicos de depresión en las personas de avanzada edad han de ser motivo para tomar nota de esta importante cuestión e informarnos sobre ella, también para poder ayudar a nuestros seres queridos.

Causas de la depresión en ancianos

También se dan otros factores que contribuyen a la depresión, como es el caso de los cambios físicos y fisiológicos de las edades avanzadas, o la pérdida de personas queridas que eran parte de la vida del anciano. Otros motivos para los estados depresivos en el anciano pueden ser la soledad, la falta de alicientes, motivos y estímulos en la vida, la propia rutina, las enfermedades que a veces proliferan en la tercera edad e incluso se cronifican…

Pero la única forma de afrontar tanto la jubilación como las propias asechanzas de la vida y la biología, es seguir adelante, viviendo de una forma sana, activa y positiva, con ganas de aprender cosas nuevas y conocer nuevas experiencias.

Síntomas de la depresión en ancianos

Los síntomas de la depresión son muy variados, y a menudo pueden pasar prácticamente inadvertidos para la persona que los padece, por lo que es muy necesario reconocerlos cuanto antes. Veamos pues, la sintomatología de la depresión en personas mayores:

  • Una persistente sensación de desánimo y de tristeza, que puede extenderse a lo largo de varios meses, aunque el anciano pueda experimentar algunas mejorías episódicas, parciales o coyunturales.
  • Permanente y crónica sensación de fatiga.
  • Pérdida de interés y motivación por las múltiples cosas que pueda ofrecer la vida.
  • Inapetencia, en las comidas como en el terreno sexual. La persona anciana pierde peso.
  • La persona anciana siente constantemente la necesidad de aislarse y de permanecer en soledad.
  • El anciano sufre dificultades para la relajación y el descanso, incluso con ciertos episodios ansiosos.
  • La persona afectada padece asimismo diversos trastornos del sueño, tales como insomnio, o bien hipersomnia (exceso de sueño), sueño irregular, etc.
  • Disminuye además la autoestima y la autoconfianza. Se producen trastornos psíquicos de déficit de asertividad.
  • Se produce, a menudo también, un sentimiento de culpabilidad inmotivado o insuficientemente fundamentado, que aparece o se agiganta en consonancia con el estado depresivo del anciano.
  • Pensamientos tanáticos, con deseos de muerte y de suicidio.
  • Hipocondría, con la presunción falsa de haber contraído determinadas enfermedades, También pueden producirse episodios como la cancerofobia, o el temor irracional al cáncer.

¿Cómo se debe combatir la depresión en edades avanzadas?

Algunas de las medidas que han de tomarse pueden compendiarse rápidamente aquí:

  • Mantener relaciones sociales para acabar con el sentimiento de soledad.
  • Comer bien, y tomar nutrientes como vitaminas y hierro.
  • Tomar la medicación adecuada y con la regularidad necesaria.
  • Salir a la calle, pasear, mantener aficiones, realizar actividad física e intelectual regular, etc.
  • Mantener la higiene doméstica: la casa donde viven ha de estar limpia para no contribuir al sentimiento de abandono y de falta de autoconfianza.

La depresión en ancianos debe ser combatida con una actividad en todos los órdenes de la vida, de forma tal que se cultive un envejecimiento activo y saludable.